La psicología canina es una de las disciplinas más eficaces para conseguir el bienestar de un perro. Esta ciencia se encarga de estudiar el comportamiento de estos animales. Su objetivo principal es detectar cualquier alteración de la conducta. Igualmente, se analizan las causas de los posibles problemas y se ofrecen soluciones eficaces. Al tratarse de una materia no muy conocida, repasamos en este post sus características más importantes.

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Factores relevantes en la psicología canina

Antes de llegar a un diagnóstico, lo habitual es que el profesional valore ciertos aspectos esenciales. Te los describimos a continuación.

El tipo de relación con el dueño

Cualquier perro necesita, sobre todo, amor y comprensión. En tus manos está establecer las normas para relacionarse contigo y con el resto de personas. De no existir y de faltarle el cariño correspondiente, pueden aparecer distintas dolencias, como, por ejemplo, depresión o ansiedad. Es decir, tu perro ha de tener una relación sana y poder mostrar sus sentimientos a su manera.

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El nivel de sociabilidad

En psicología canina se explica que los perros son animales sociales y, por lo tanto, necesitan estar siempre en contacto con otros perros. Es tu deber pasear, llevarlo a zonas distintas y conseguir que tenga relación con sus semejantes. De lo contrario, es posible que desarrolle cierta tendencia a la agresividad. Ten este aspecto muy en cuenta.

La forma de domesticarlo

Aunque se trate de un animal doméstico, el perro proviene del lobo y, en cierto modo, aplica sus mismos parámetros. Tu fiel amigo debe asumir que tú eres el líder de la manada. Hasta que no entienda que forma parte de tu grupo, no podrás relacionarte correctamente con él. Además, estarás evitando problemas de posesión y comportamientos violentos. Este es otro punto fundamental en la psicología canina.

Su pasado

Si tu animal llegó a tu casa de cachorro, no hay problema. Si lo adoptaste ya de adulto, puede aparecer alguna complicación en su nuevo hogar. Investiga un poco sobre el tratamiento que recibió. La falta de cariño o los malos tratos recibidos marcan su psicología canina. Puedes encontrarte con las dos vertientes:

  • Un exceso de apego. Observas que no quiere separarse de ti y que tiene miedo a un nuevo abandono.
  • Un comportamiento agresivo. Reacciona de forma violenta ante cualquier indicación.

Puedes observar síntomas como estrés, ansiedad o depresión. Es recomendable que apuestes por la educación en positivo y por la amabilidad para facilitar la convivencia.

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La alimentación

Quizás pienses que no es un factor importante, pero lo es y mucho. Si en algún momento de su vida ha pasado hambre o problemas de socialización, siempre intentará comer de más. Observarás que te roba la comida y que el momento de comer siempre se convierte en un problema. Elige el alimento más saludable y crea un espacio específico para que pueda comer con tranquilidad. Notarás la diferencia.

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La raza

Hay razas que, por predisposición genética, suelen manifestar una serie de rasgos conductuales concretos, como la dominancia. Una vez más, la educación canina es básica para controlar todo aquello que pueda reforzar dicha conducta indeseada.

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Síntomas para detectar problemas de psicología canina

Las conductas del perro varían cuando se altera su equilibrio emocional. Préstales atención a las siguientes señales que indican cuándo un perro necesita un psicólogo:

  • Ladra y gruñe constantemente. Especialmente a otros perros, a los niños y a personas que van en bicicleta. Este comportamiento puede deberse a miedo, estrés o territorialidad. Si un perro reacciona de forma agresiva sin razón aparente, es posible que esté experimentando ansiedad o falta de socialización, lo que requiere intervención profesional.
  • Destroza los muebles. Morder o arañar los muebles es una señal de estrés, aburrimiento o ansiedad por separación. Los perros que no canalizan su energía adecuadamente pueden desarrollar este tipo de conductas destructivas, lo que indica que necesitan una evaluación para gestionar mejor su estado emocional.
  • Se esconde, se asusta y tiene miedo ante la menor amenaza. Si el perro reacciona con sobresaltos o tiende a esconderse sin motivo aparente, puede estar sufriendo un alto nivel de ansiedad o haber pasado por una experiencia traumática. Un especialista en comportamiento canino puede ayudar a identificar el origen del problema y trabajar en su recuperación.
  • Al pasear, siempre va tirando de la correa y forzándote a tomar la dirección que te indique. Este comportamiento puede ser una señal de hiperactividad, inseguridad o falta de entrenamiento. Si el perro muestra resistencia a seguir órdenes o se altera con facilidad en la calle, es posible que necesite ayuda profesional para mejorar su autocontrol y reducir su ansiedad.
  • No parece tan limpio como siempre. Un perro que deja de acicalarse o tiene el pelaje en mal estado puede estar experimentando estrés o depresión. La falta de higiene en los animales suele estar relacionada con problemas emocionales o incluso con ciertas enfermedades, por lo que es importante prestar atención a este síntoma.
  • No puedes irte de tu casa sin que te muestre su ansiedad. Si tu perro ladra, llora o intenta impedir que salgas, es probable que sufra ansiedad por separación. Este problema es común en perros muy apegados a sus dueños y puede derivar en comportamientos destructivos o depresivos si no se trata adecuadamente. Un especialista en psicología canina puede enseñarle a gestionar la soledad de forma saludable.

De observar cualquiera de estas alteraciones, repasa la información anterior o confía en un etólogo profesional.